
Llevar la vida y darla... es el misterio más bello del mundo. El que origina el amor otro, el que nos hace crecer, para acoger un pequeño ser todo al don de sí, frágil, abandonado, dependiente.
Instante de magia, pero también de tensión, de desconocido, paso del vientre protector de la madre en los brazos que envuelven pero exteriores de adultos vueltos padres. Un instante a coger, tan raro, tan instantáneo el de los primeros gestos, los primeros gritos, las primeras sonrisas que procuro guardar y ofrecer a través de mi objetivo como recuerdo de un encuentro inolvidable con la vida..